
Este mamífero caribeño, de la familia de los fócidos, fue declarado extinto en el 1994 tras múltiples expediciones científica fallidas en su búsqueda. Podía medir hasta 2.40 metros de longitud y pesar hasta 130 kg.
El primer contacto registrado con este animal lo tuvo Cristóbal Colón, aunque lógicamente este animal era conocido por los pueblos nativos de América.
Los colonos españoles cazaban este animal para utilizar su grasa corporal y su piel. Aunque el animal se considera extinto periódicamente en Jamaica y Haití dicen haberlo visto.
Sus únicos depredadores eran el tiburón caribeño y el hombre. Se extinguió debido a la caza indiscriminada, aunque en el siglo XX también se vio afectado por la contaminación de la aguas del Caribe.